Factores de riesgo

No todas las enfermedades respiratorias pueden prevenirse, pero conocer los factores de riesgo es fundamental para reducir las probabilidades de desarrollarlas y proteger la salud de nuestros pulmones. Aunque algunas personas presentan una predisposición genética o padecen enfermedades que aumentan su vulnerabilidad, muchos de los factores que influyen en la aparición del asma, la EPOC o las bronquiectasias pueden identificarse e, incluso, evitarse.

El tabaco continúa siendo el principal factor de riesgo para desarrollar EPOC y uno de los más importantes para la salud respiratoria en general. Fumar daña progresivamente las vías respiratorias y el tejido pulmonar, favorece la inflamación crónica y aumenta el riesgo de sufrir infecciones y otras enfermedades respiratorias. Del mismo modo, la exposición al humo ambiental del tabaco también perjudica a quienes no fuman, especialmente a los niños.

En los últimos años, el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores ha aumentado de forma considerable, especialmente entre los jóvenes. Aunque a menudo se presentan como una alternativa menos perjudicial, no están exentos de riesgos. Sus aerosoles contienen sustancias que pueden irritar e inflamar las vías respiratorias y sus efectos sobre la salud a largo plazo siguen siendo motivo de investigación.

La contaminación atmosférica y la exposición a determinados agentes presentes en el entorno laboral, como polvo, productos químicos o humos industriales, también pueden contribuir al desarrollo o empeoramiento de las enfermedades respiratorias. Mantener una adecuada protección en el trabajo y mejorar la calidad del aire son medidas clave para reducir este riesgo.

En el caso del asma, las alergias a pólenes, ácaros del polvo, mohos o epitelios de animales constituyen uno de los principales desencadenantes. Además, las infecciones respiratorias, el ejercicio intenso, el aire frío o algunos medicamentos pueden provocar síntomas en personas predispuestas.

Otros factores, como los antecedentes familiares, determinadas alteraciones genéticas, haber sufrido infecciones respiratorias graves durante la infancia o padecer enfermedades que afectan al sistema inmunitario, también pueden favorecer la aparición de algunas enfermedades de la vía aérea, especialmente las bronquiectasias.

Aunque no siempre es posible evitar todos los factores de riesgo, sí podemos actuar sobre muchos de ellos. No fumar, evitar el vapeo, mantenerse físicamente activo, seguir una alimentación equilibrada, vacunarse cuando esté indicado y consultar de forma precoz ante síntomas respiratorios persistentes son algunas de las mejores decisiones para cuidar nuestros pulmones.

Respirar es un patrimonio para toda la vida.

Proteger la salud respiratoria hoy es la mejor manera de seguir respirando bien mañana.